El cántaro y la fuente

imagesTanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe reza aquel dicho. Bien podría usarse como alegoría de la presente situación que se vive particularmente en la ribera mediterránea; aunque es igualmente aplicable en contexto más general. Me explico, el cántaro estaría representado por los poderes fácticos, liderados por la banca, y el poder político, liderado por la banca. Por otro lado, la fuente nos representaría los ciudadanos, alegres y ociosos, inocentes y pasivos.

La última visita del cántaro a la fuente se produjo cuando la troika decidió que los ciudadanos de Chipre son solidarios y están dispuestos a colaborar con su sistema bancario; eso sí, como ya es costumbre, sin preguntar. Además de pagar el rescate a su país con duros ajustes fiscales y con recortes sociales y de derechos, ahora también van a pagar con sus depósitos.

Es verdad que sólo los depósitos superiores a 100.000 euros, también es cierto que muchos de éstos son rusos que llevaron su dinero al ya ex paraíso fiscal chipriota. Otra realidad es que perderán de un tercio a la mitad de su depósito. Es un robo.

Se impone un corralito porque la fuga de capitales es inevitable, aunque se dará tarde o temprano. Si le ocurriera a usted, ¿adónde se los llevaría? Probablemente a un país en el que no existan estos riesgos, como Alemania. Con un riesgo de contagio elevado, con España o Italia como posibles víctimas, los países sanos pueden hacer su agosto en primavera. Como anécdota del día: Desangelada Merkel celebró el resultado del acuerdo.

Con un cántaro tan insaciable se antoja complicado detener esta sangría. Desde luego, este cántaro no es como el del dicho popular, no se va a romperse él solito de tanto ir a buscar agua a la fuente. En esta versión moderna es la fuente, es decir, nosotros, la que tiene que ir al cántaro y romperlo.

Habrá Paz para los malvados

ImageEste año, el Premio Nobel de la Paz le fue concedido a la UE. La razón: contribuir durante seis décadas a la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos. Debe existir cierta arbitrariedad al considerar estos conceptos, pues no es justo decir que Europa lleva 60 años esforzándose por la paz cuando el año pasado apoyó un ataque a Libia, contribuyendo, además, con soldados. Se decía entonces que se hacía con el fin garantizar la democracia. A mí que me llamen loco, pero en la UE, los ciudadanos sólo elegimos directamente a los miembros del Parlamento Europeo. Aunque siempre habrá quien diga que cuando elegimos un representante, le otorgamos potestad para que haga lo que quiera durante su mandato. Así son los tertulianos de la tele.

En lo que a paz compete, también se deberían tener en cuenta los 60 años que llevan los eternos pacifistas permitiendo a Israel hacer lo que le plazca en Oriente Medio.

Por otra parte, debemos asumir que nunca se ha tenido buen tino a la hora de repartir este galardón. Sin ir más lejos, en el año 2009, le fue otorgado a Barack Obama, y todavía no ha demostrado por qué. Sugiero: “al programa electoral más ilusionante del S.XXI”. Unos años antes, en 2001, fue la ONU la organización galardonada con este premio, también con la paz como coartada. Sin embargo es curioso que desde que existe la ONU no han sido pocas las guerras habidas en el mundo; si bien es cierto que en ellas ya no peligran las ciudades de las potencias. Sudamérica o Asia no han tenido paz.

Hay más. Porque el caso que más llama mi atención es el de Henry Kissinger en 1973, Secretario de Estado en Estados Unidos durante buena parte de la década de los 70. Un tipo que contribuyó al ascenso al poder de Pinochet, y patrocinado varios Golpes de Estado en Latinoamérica. El pretexto para entregárselo fue la firma del Tratado de París, que supondría el final de la Guerra de Vietnam, si bien tenía que compartirlo con Lê Đức Thọ, su homólogo vietnamita. Poco después de firmar el Tratado que le dio el Nobel, ordenó bombardear Laos y Camboya.

Dado que los individuos posmodernos somos, generalmente, unos bonitos contenedores vacíos de contenido, seguramente darán más que hablar las “injusticias” que se produzcan al entregar el Óscar o el Balón de Oro. Así que, es posible que algún año le den a Hitler un Nóbel por haber estado cerca de evitar el conflicto árabe-israelí. ¿O fue el causante? El caso es que si fuera conveniente se lo darían. ¿Alguien se olvida de que la UE está perdiendo su buena reputación?