¡CLARO QUE SE PUEDE!

La sola irrupción de Podemos en el panorama político español ha servido para cambiar nuestro país. ¡Menuda afirmación para empezar!

Desde aquel 25 de mayo de 2014, en que sorprendieron a unos –alarmando a otros–, consiguiendo cinco escaños en el Parlamento Europeo, muchas cosas han cambiado.

Lo más palpable, lo más obvio, es que ya no hay dos fuerzas políticas mayoritarias. Tras canalizar el hastío de muchas, llegando a equilibrar la balanza electoral para tres partidos, sirvió también para espolear, en cierto modo, sectores descontentos dentro del liberalismo y el centro-derecha, provocando la consolidación, o el crecimiento, de una fuerza ya existente, pero de la que no muchos eran conscientes.

La consecuencia principal de todo esto: más democracia. Diálogo y pactos; denegaciones y concesiones. Dentro del apartado de más democracia me atrevo a incluir la caída de los sectores más rancios de la política regional, cuyos mayores exponentes son las caciques Aguirre y Barberá. Y veremos qué sucede en la Cataluña de CiU, de Pujol, del caso Palau. A punto ha estado de caer también la Junta Andaluza. Tiempo al tiempo, amigos.

Otro cambio muy importante son las Carmenas, las Colaus, los Ribós y el resto de personas anónimas e independientes que serán alcaldes o, al menos, tendrán peso en los ayuntamientos españoles. Muchos de ellos independientes, de partidos minoritarios o plataformas; en definitiva, salidos de la ciudadanía. Gente del día a día, que antes no hubiera tenido ninguna posibilidad.

También ha forzado –aunque en menor medida– que uno de los gobiernos más rancios que ha tenido la nación, que intenta devolvernos poco a poco al XIX, con proyectos como la ley mordaza o la prohibición del aborto, se haya visto a recular en muchos de ellos. Hasta siempre Gallardón.

15M-Madrid

Por último, sin haber tomado siquiera posesión de sus cargos, varios bancos se han apresurado a ofrecer parte de su parque de vivienda vacía a Colau y Carmena.

Sólo una última reflexión, porque es verdad que Podemos ya ha cambiado este país; pero lo ha hecho canalizando, de forma brillante, eso sí, el movimiento 15M. Somos un país de contradicciones, donde decimos al mismo tiempo que protestar no sirve para nada, pero también que el que no llora no mama.

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El cántaro y la fuente

imagesTanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe reza aquel dicho. Bien podría usarse como alegoría de la presente situación que se vive particularmente en la ribera mediterránea; aunque es igualmente aplicable en contexto más general. Me explico, el cántaro estaría representado por los poderes fácticos, liderados por la banca, y el poder político, liderado por la banca. Por otro lado, la fuente nos representaría los ciudadanos, alegres y ociosos, inocentes y pasivos.

La última visita del cántaro a la fuente se produjo cuando la troika decidió que los ciudadanos de Chipre son solidarios y están dispuestos a colaborar con su sistema bancario; eso sí, como ya es costumbre, sin preguntar. Además de pagar el rescate a su país con duros ajustes fiscales y con recortes sociales y de derechos, ahora también van a pagar con sus depósitos.

Es verdad que sólo los depósitos superiores a 100.000 euros, también es cierto que muchos de éstos son rusos que llevaron su dinero al ya ex paraíso fiscal chipriota. Otra realidad es que perderán de un tercio a la mitad de su depósito. Es un robo.

Se impone un corralito porque la fuga de capitales es inevitable, aunque se dará tarde o temprano. Si le ocurriera a usted, ¿adónde se los llevaría? Probablemente a un país en el que no existan estos riesgos, como Alemania. Con un riesgo de contagio elevado, con España o Italia como posibles víctimas, los países sanos pueden hacer su agosto en primavera. Como anécdota del día: Desangelada Merkel celebró el resultado del acuerdo.

Con un cántaro tan insaciable se antoja complicado detener esta sangría. Desde luego, este cántaro no es como el del dicho popular, no se va a romperse él solito de tanto ir a buscar agua a la fuente. En esta versión moderna es la fuente, es decir, nosotros, la que tiene que ir al cántaro y romperlo.

Habrá Paz para los malvados

ImageEste año, el Premio Nobel de la Paz le fue concedido a la UE. La razón: contribuir durante seis décadas a la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos. Debe existir cierta arbitrariedad al considerar estos conceptos, pues no es justo decir que Europa lleva 60 años esforzándose por la paz cuando el año pasado apoyó un ataque a Libia, contribuyendo, además, con soldados. Se decía entonces que se hacía con el fin garantizar la democracia. A mí que me llamen loco, pero en la UE, los ciudadanos sólo elegimos directamente a los miembros del Parlamento Europeo. Aunque siempre habrá quien diga que cuando elegimos un representante, le otorgamos potestad para que haga lo que quiera durante su mandato. Así son los tertulianos de la tele.

En lo que a paz compete, también se deberían tener en cuenta los 60 años que llevan los eternos pacifistas permitiendo a Israel hacer lo que le plazca en Oriente Medio.

Por otra parte, debemos asumir que nunca se ha tenido buen tino a la hora de repartir este galardón. Sin ir más lejos, en el año 2009, le fue otorgado a Barack Obama, y todavía no ha demostrado por qué. Sugiero: “al programa electoral más ilusionante del S.XXI”. Unos años antes, en 2001, fue la ONU la organización galardonada con este premio, también con la paz como coartada. Sin embargo es curioso que desde que existe la ONU no han sido pocas las guerras habidas en el mundo; si bien es cierto que en ellas ya no peligran las ciudades de las potencias. Sudamérica o Asia no han tenido paz.

Hay más. Porque el caso que más llama mi atención es el de Henry Kissinger en 1973, Secretario de Estado en Estados Unidos durante buena parte de la década de los 70. Un tipo que contribuyó al ascenso al poder de Pinochet, y patrocinado varios Golpes de Estado en Latinoamérica. El pretexto para entregárselo fue la firma del Tratado de París, que supondría el final de la Guerra de Vietnam, si bien tenía que compartirlo con Lê Đức Thọ, su homólogo vietnamita. Poco después de firmar el Tratado que le dio el Nobel, ordenó bombardear Laos y Camboya.

Dado que los individuos posmodernos somos, generalmente, unos bonitos contenedores vacíos de contenido, seguramente darán más que hablar las “injusticias” que se produzcan al entregar el Óscar o el Balón de Oro. Así que, es posible que algún año le den a Hitler un Nóbel por haber estado cerca de evitar el conflicto árabe-israelí. ¿O fue el causante? El caso es que si fuera conveniente se lo darían. ¿Alguien se olvida de que la UE está perdiendo su buena reputación?

Ciudadano Quién

 

Es curioso observar cómo cambian los tiempos, y con ellos los discursos y los argumentos; y siempre a placer de quien los emite. Hace tiempo que se hablaba del “efecto llamada” a los inmigrantes como uno de los males endémicos de este país. Hablar de colores es algo que está muy feo, es algo aplicable tanto a personas como a instituciones. ¿Por qué? Porque da lo mismo uno que otro, la sustancia es la misma.

En los años de bonanza había que decir no a los inmigrantes sin papeles. Ahora también, pero matizando que se quiere a aquellos cuyos papeles sean de colores y tengan cifras y edificios que los decoren. En las rebajas de noviembre, con la compra de un piso se regala la ciudadanía. Así, convertirse en ciudadano español cuesta 160.000 euretes, aunque no tengas ni idea de español. España está en venta. ¿Comprarán vivienda por necesidad o habrá segundas intenciones?

Esto no es tan solo un hecho aislado, pues con la inminente entrada en vigor de las tasas judiciales, se hará patente que tendrán más derechos quienes tengan más dinero. Si bien es cierto que la justicia siempre favoreció a quien más dinero puso en la balanza, ahora casi podemos hablar de que se privatizó la justicia. Tanto tienes, tanto vales. Por cierto, ¿alguien se acuerda de la amnistía fiscal? A veces es curioso ver como las piezas encajan.

La ventaja visible –y cuasi palpable– es que tenemos un gobierno tan inútil que no se toma la molestia siquiera de dejar pasar un tiempo entre medida y medida, permitiéndome establecer estas relaciones. La pena es que esto no lo vaya a leer nadie. Y aunque lo leyerais todos, ¿cambiaría algo?