Retóricocracia

ImageÚltimamente he estado pensando. Entre pensamiento y pensamiento vino a mi cabeza la palabra democratizar, a partir de entonces, es cuando empecé a pensar realmente. Empecé por pensar etimológicamente, ¿de dónde viene semejante término? Tras esto, me vinieron a la cabeza discursos pronunciados por nuestros políticos durante los últimos años. En ellos hay una palabra con la que todos se llenan la boca, pero que no estoy muy seguro de que lleguen a comprender; aunque probablemente se trate tan solo de un problema de mitomanía. Cierto es que no es un problema, es su trabajo.

Obviamente, la palabra que busco, la madre la de esta reflexión, no es otra que aquella que responde al nombre de democracia. El caso es que se me ocurrió que en una democracia lo más lógico es que todo tienda a democratizarse, ya que una cosa lleva a la otra, o por lo menos así lo entendió la RAE en su día. A fin de evitar confusiones, sería muy conveniente acotar el significado de este vocablo. Aplicado a cosas, significa hacerlas democráticas, lo que viene a querer decir “hacerlas accesibles a todo el mundo.”

Llegando a esta conclusión no me quedó más remedio que abrir un diccionario, pensé que no era posible, que tenía que haber algún significado más tras aquellas letras, que algo se me estaba escapando. ¡Pues no! Todo estaba bien planteado. Al no entender por qué razón no cuadraban las cosas, me refugié en el campo de la retórica, dónde voy siempre a ser sarcástico o irónico frente a aquello que no entiendo o no comparto. Pero en esta ocasión, y por accidente, me topé con la paradoja. Esto me hizo seguir pensando.

Por ejemplo, un sistema verdaderamente democrático debería preocuparse por hacer lo más sencillo posible el acceso a la educación o a la sanidad. Es decir, debería trabajar en democratizar dos servicios básicos estos. Nada más lejos de la realidad, porque aquí, en España, los costes de una matrícula universitaria se incrementan de forma casi escandalosa, algunos medicamentos dejan de ser subvencionados por la seguridad social, en algunas Comunidades se exige un pago por receta… En definitiva, es una democracia que no democratiza sus servicios públicos.

Volviendo a la retórica, con la intención de descubrir una ironía, pero sin intención de ser irónico. Dicen los mitómanos, y lo dicen con desmesurado orgullo,  que vivimos en una democracia, la palabra democratizar nace de la palabra democracia, pero nuestra democracia no democratiza. Es este el punto en el que me doy de bruces con la paradoja. Me pregunto si será posible que no vivamos en un sistema democrático, quizá sea nuestro gobierno el que no es democrático, o el gobierno anterior. Dicen que manda la troika. ¿Se puede elegir la troika? Esta es una de esas preguntas que no precisan respuestas, pues se responden solas. ¿Cómo se llaman?

Tras atravesar por todo este proceso de elucubraciones me pregunto si todo lo que me rodea no es una burda tomadura de pelo. Acaba de planteárseme otra duda: si la democracia no democratiza, ¿qué es lo que funciona incorrectamente, el sistema o el lenguaje?

Habrá Paz para los malvados

ImageEste año, el Premio Nobel de la Paz le fue concedido a la UE. La razón: contribuir durante seis décadas a la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos. Debe existir cierta arbitrariedad al considerar estos conceptos, pues no es justo decir que Europa lleva 60 años esforzándose por la paz cuando el año pasado apoyó un ataque a Libia, contribuyendo, además, con soldados. Se decía entonces que se hacía con el fin garantizar la democracia. A mí que me llamen loco, pero en la UE, los ciudadanos sólo elegimos directamente a los miembros del Parlamento Europeo. Aunque siempre habrá quien diga que cuando elegimos un representante, le otorgamos potestad para que haga lo que quiera durante su mandato. Así son los tertulianos de la tele.

En lo que a paz compete, también se deberían tener en cuenta los 60 años que llevan los eternos pacifistas permitiendo a Israel hacer lo que le plazca en Oriente Medio.

Por otra parte, debemos asumir que nunca se ha tenido buen tino a la hora de repartir este galardón. Sin ir más lejos, en el año 2009, le fue otorgado a Barack Obama, y todavía no ha demostrado por qué. Sugiero: “al programa electoral más ilusionante del S.XXI”. Unos años antes, en 2001, fue la ONU la organización galardonada con este premio, también con la paz como coartada. Sin embargo es curioso que desde que existe la ONU no han sido pocas las guerras habidas en el mundo; si bien es cierto que en ellas ya no peligran las ciudades de las potencias. Sudamérica o Asia no han tenido paz.

Hay más. Porque el caso que más llama mi atención es el de Henry Kissinger en 1973, Secretario de Estado en Estados Unidos durante buena parte de la década de los 70. Un tipo que contribuyó al ascenso al poder de Pinochet, y patrocinado varios Golpes de Estado en Latinoamérica. El pretexto para entregárselo fue la firma del Tratado de París, que supondría el final de la Guerra de Vietnam, si bien tenía que compartirlo con Lê Đức Thọ, su homólogo vietnamita. Poco después de firmar el Tratado que le dio el Nobel, ordenó bombardear Laos y Camboya.

Dado que los individuos posmodernos somos, generalmente, unos bonitos contenedores vacíos de contenido, seguramente darán más que hablar las “injusticias” que se produzcan al entregar el Óscar o el Balón de Oro. Así que, es posible que algún año le den a Hitler un Nóbel por haber estado cerca de evitar el conflicto árabe-israelí. ¿O fue el causante? El caso es que si fuera conveniente se lo darían. ¿Alguien se olvida de que la UE está perdiendo su buena reputación?

OCDE / O-B-D-C

Estupidez

Anteriormente ya había citado a Einstein con su definición de la locura: “hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados.” Hoy voy a tener que recurrir de nuevo a él, y es que también dijo “Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera.”

La OCDE, cuyas siglas significan Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, también llamado club de los países ricos. Y que yo llamaría “somos ricos y jodemos a los que no lo son (pobres queda muy feo).” Bien, la OCDE ha propuesto que en España se aplique el IVA del 21% a más productos de los que se hace ahora, bajar las pensiones, eliminar las deducciones por vivienda. Todo relacionado con nuestra pasta, pero no es ese “nuestra” de Hacienda somos todos, sino la “nuestra” de nuestro bolsillo. Vamos, un robo. Un desfalco.

La medida estrella es la de abaratar más el despido. Es algo que despierta mucho mi curiosidad, pues quizá acabemos pagando nosotros cuando nos despidan. Y estoy seguro de que a algún economista, político o tertuliano se le ocurre algún argumento que parezca lógico y con el que seguramente tragaremos. Como ese de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, o ese de que la deuda es por culpa de los coches oficiales.

Hay un señor en la OCDE que se llama Ángel Gurría, que es su Secretario General, y que como su nombre lleva dos acentos tiene que dar la nota. Este señor admitió que el dinero que valen los recortes que hace el gobierno es un múltiplo de lo que se inyecta en los bancos. Para entendernos, que el dinero que quitan de escuelas, hospitales, etc. se lo chutan los ricos. No sé si para esta droga la mejor medicina sería la metadona o el jarabe de palo.

Siguiendo con Ángel, quien por cierto casi es tocayo de Angela Merkel: le parece estupendo y “celebra” que se haya abordado de frente el problema del sector financiero. La forma de abordar de frente el problema del sector financiero ha sido sumir a Grecia en la miseria, arrastrando a más países mediterráneos en el incansable efecto dominó. ¿Casualidad que los compradores sean de Centro Europa? Como decía, Ángel y Angela se parecen mucho.

En definitiva, no está claro si es Gurría quien practica la estupidez de la que hablaba Einstein, o si somos las masas, silenciosas y pasivas.

Ciudadano Quién

 

Es curioso observar cómo cambian los tiempos, y con ellos los discursos y los argumentos; y siempre a placer de quien los emite. Hace tiempo que se hablaba del “efecto llamada” a los inmigrantes como uno de los males endémicos de este país. Hablar de colores es algo que está muy feo, es algo aplicable tanto a personas como a instituciones. ¿Por qué? Porque da lo mismo uno que otro, la sustancia es la misma.

En los años de bonanza había que decir no a los inmigrantes sin papeles. Ahora también, pero matizando que se quiere a aquellos cuyos papeles sean de colores y tengan cifras y edificios que los decoren. En las rebajas de noviembre, con la compra de un piso se regala la ciudadanía. Así, convertirse en ciudadano español cuesta 160.000 euretes, aunque no tengas ni idea de español. España está en venta. ¿Comprarán vivienda por necesidad o habrá segundas intenciones?

Esto no es tan solo un hecho aislado, pues con la inminente entrada en vigor de las tasas judiciales, se hará patente que tendrán más derechos quienes tengan más dinero. Si bien es cierto que la justicia siempre favoreció a quien más dinero puso en la balanza, ahora casi podemos hablar de que se privatizó la justicia. Tanto tienes, tanto vales. Por cierto, ¿alguien se acuerda de la amnistía fiscal? A veces es curioso ver como las piezas encajan.

La ventaja visible –y cuasi palpable– es que tenemos un gobierno tan inútil que no se toma la molestia siquiera de dejar pasar un tiempo entre medida y medida, permitiéndome establecer estas relaciones. La pena es que esto no lo vaya a leer nadie. Y aunque lo leyerais todos, ¿cambiaría algo?

El sinsentido de los consentidos

Un texto en prosa hoy pretendía escribir

mas mi musa en ello no ha consentido,

era un tratado acerca del sinsentido

de los consentidos que no nos dejan vivir.

 

Usurero es aquel que nos hace sufrir

soberbio, vicioso, avaro y desabrido.

No tiembla en dejar a nadie desatendido,

aunque nada nuevo venga a descubrir.

 

Todos con ellos hemos negociado.

Ilusos nosotros: creímos que no había qué temer,

de suerte aún no nos han desahuciado.

 

Llegaremos un día a cumplir con nuestro deber,

pues es imposible que alguno sea perdonado,

son afortunados de no haber empezado a arder.

Bailando con lobos

Hace cuatro años que en España vivimos azotados por los efectos de una crisis que no provocamos, por más que quieran convencernos de que así fue. Sin embargo, las consecuencias las vamos a sufrir queramos o no queramos. Vivimos en una sociedad donde la comunicación suele ser unidireccional y las decisiones son unilaterales.

El tema que más ha dado que hablar ha sido la barra libre de crédito ofrecida por los bancos, y muchos de nosotros decidimos bailar con ellos. Hace tiempo que alguien paró la música y todavía estamos con la resaca. Nos dieron garrafón puro. Tenemos que pagar la cuenta por tanto exceso, pero muchos ya no tienen trabajo. Debe tratarse de una casualidad, pura mala suerte.

Mientras unos pagaban con sus empleos, con sus pensiones, con la educación de sus hijos, con más impuestos, con su vida, el precio de la crisis. A los camareros de este gran bar que es España se les dio un premio en forma de millones. Pero tuvieron la poca vergüenza, la falta de escrúpulos, el descaro de reclamar a la gente desempleada los plazos de una deuda que deberían seguir pagando a pesar de haberlo perdido ya todo, incluido el techo. La Ley lo permite, la misma Ley que está hecha para garantizar los derechos de los españoles.

A este efecto, en febrero de 2009, surgió la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca), que trataba de evitar esta injusticia. De hecho, han conseguido parar 250 desahucios desde entonces; la mala noticia es que desde 2007 han salido adelante ya 185.140. En todos ellos han estado presentes los porteros de la discoteca, en algún que otro caso usando métodos idénticos.

Ayer, día 9 de noviembre de 2012, Amaya Egaña, quien fuera edil socialista, pero primero que todo era ciudadana, se tiró desde su piso en Barakaldo cuando entraron a desahuciarla. No es la primera persona que se suicida por la crisis, ni será la última. En Atenas, por ejemplo, hace unos meses que se suicidó un hombre en un árbol de plaza Sintagma. La globalización ya no es sólo económica, ahora vivimos también la globalización del dolor.

Sin dación en pago, seguirá viviéndose a diario el drama del desahucio, en algunos casos con consecuencias irreversibles. La muerte tenía un precio.

Lo que callamos

Ha habido elecciones autonómicas y, como siempre, hay gente que está contenta con los resultados, otra que lo está menos, y gente que no está para nada satisfecha. Pero vivimos en una Democracia y debemos ser tolerantes. El pueblo ha hablado.

El único problema es que el pueblo también calla, o prefiere no hablar -ya saben como dice aquel dicho: “mejor solo que mal acompañado”-; pero no se interpreta su silencio.

Resulta que en Galicia va a gobernar con mayoría absoluta un individuo que tiene poco más de un cuarto de la confianza de los gallegos. Claro que tampoco ayuda nuestra querida prensa seria, pues La Razón decía esta mañana “Aval absoluto a Rajoy”. Nadie comenta los niveles de abstención.

En las últimas elecciones generales, Rajoy consiguió la mayoría absoluta más amplia de la historia, y resulta que la abstención le superó. En aquella ocasión La Razón decía “Confianza absoluta” y El País “La crisis da todo el poder a Rajoy”. Ningún panfleto decía “La crisis da protagonismo a la abstención”, “Desconfianza absoluta” o incluso un sensacionalista “¿Por qué se vota más a nadie que a ningún otro político?

Nuestra prensa sólo es crítica en sus viñetas. Es vergonzoso: la raquítica democracia se debilita y los medios la siguen sangrando. Por cierto, el titular de hoy que más se ajusta a la realidad es del Diario Sport: “Récords de Balón de Oro”, refiriéndose a Messi. Vivimos en una época en que lo banal triunfa, y lo serio se pudre.

El aprendizaje que saco de los procesos electorales desde las generales es que preferimos que no nos gobierne nadie a que nos gobiernen los de siempre. El pueblo ha hablado, ¿no?